La llegada de un niño o una niña a casa supone una pequeña revolución familiar. Hay que reorganizar rutinas, espacios, cambiar hábitos, y aprender sobre multitud de temas. Además de los más inmediatos, como pañales, alimentación, calendarios vacunales y un largo etcétera de tareas, hay otro aprendizaje más profundo, más complejo, y para el que no hay manual de instrucciones: cómo educar a nuestro hijo o hija. Desde que llegan a nuestra vida, hay que tomar multitud de decisiones relativas a su bienestar, y muchas veces surgen dudas sobre cómo abordar las diferentes etapas de desarrollo.

Desde aquí queremos promover un espacio en el que se ofrezca información relacionada con la educación de los niños y niñas, fomentando la difusión de ideas que nos permitan crecer como familia, donde todos los miembros participan en la creación de las normas y valores familiares, y donde el aprendizaje es bidireccional entre padres, madres, hijos e hijas.

Nuestro enfoque está basado en los principios de la parentalidad positiva, que es una manera de entender la crianza y la educación centrada en el respeto a las necesidades de los niños y niñas, en el desarrollo de sus capacidades y la ausencia de violencia. Está basada en la responsabilidad de los padres y madres, en lugar de la autoridad de los mismos, y se apoya en los siguientes principios:

  • Relaciones afectuosas, cálidas, protectoras y estables con los niños y niñas, que permitan la creación de un vínculo afectivo sólido. 
  • Ofrecer seguridad a los niños y niñas por medio de un entorno predecible y unas normas claras, sencillas y estables, que permitan facilitar la convivencia familiar.
  • Fomento de su motivación y aprendizaje por medio del estímulo y apoyo del aprendizaje cotidiano y escolar.
  • Implicación en los intereses y preocupaciones de los niños y niñas, respondiendo a sus necesidades y mostrando interés por su mundo.
  • Refuerzo del sentimiento de competencia de los niños y niñas, estimulando su motivación y la confianza en sus capacidades.
  • Educación sin violencia, resolviendo los problemas de manera positiva, evitando recurrir a castigos físicos, gritos, amenazas o insultos.

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