En clase, un niño propone un nuevo juego, en el que se burla y excluye a un compañero, y todos lo secundan…. hasta que una niña se da cuenta de lo que implica y decide cambiar la situación.

Este corto se centra en el apoyo social necesario para que el bullying se mantenga, que en este caso es la participación del grupo de iguales, pero que en otros puede ser simplemente la omisión de ayuda. Los niños y niñas del corto participan en el acoso a un compañero bajo la premisa de que es un juego, sin reflexionar sobre las consecuencias del mismo. La ruptura viene marcada por la toma de conciencia de la manipulación que supone la actitud del promotor de esta dinámica, haciéndonos reflexionar sobre la importancia de romper el círculo, tomar nuestras propias decisiones y no dejarse llevar por la presión social.

 

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